Mensajes de la Categoria: ‘Juan Carlos Vidal’
Momentos
octubre 12th, 2011 by AdminMOMENTOS
Hay momentos dulces, hay momentos tiernos, hay momentos grandes, hay momentos pequeños, hay momentos altos, hay momentos anchos, hay momentos inolvidables, hay momentos memorables, hay momentos lindos, hay momentos especiales, hay momentos felices, hay momentos inquebrantables, hay momentos tristes, hay momentos inalterables, hay momentos insuperables y hay momentos inexplicables… como ahora.
Toda nuestra vida se compone de momentos, algunos llegan a ser la expresión absoluta de la felicidad, pero siempre está el lado contrario, la expresión absoluta de la tristeza.
Pasamos de momentos en momentos, tratando de vivir una vida agradable para Dios. Un día estamos seguros de lo que tenemos y al otro día, en tan solo un momento, todo cambia de la manera más abrupta, sin pedirnos permiso, sin carta de invitación, sin previo aviso; solo cambia, y cambia todo lo que creíamos seguro, en un solo momento.
Hay momentos en los que, como ahora, no entendemos porque hay momentos los cuales son tan difíciles de explicar, momentos en los que la vida da un giro de 180° y quedamos de espaldas a la realidad. Momentos incomprensibles.
Dios tiene definitivamente un propósito, eso es seguro, pero todos en algún momento nos hemos preguntado ¿Por qué está pasando esto? Y hemos dicho “Dios por favor ayúdame, porque no entiendo nada de lo que está pasando en este momento”, momentos inciertos, momentos desiertos.
Sé que muchos, por no decir todos, que en este momento están leyendo esto, sienten impotencia en algo, en alguna área, por no poder comprender que es lo que pasa, cual es el propósito, que es lo que Dios quiere. Momentos pensantes, momentos creyendo.
Es completamente cierto que Dios es el dueño absoluto de nuestras vidas, pero no todo lo que nos pasa en aquellos momentos es porque Dios tenga algo que ver. Algunos de nuestros momentos son provocados por nosotros mismos, por nuestras actitudes, por nuestra incredulidad, por nuestra desobediencia, por nuestra falta de fe; por eso siempre hay que preguntarnos si estos momentos no son culpa nuestra y examinar en que momentos hemos hecho algo para que esto ocurra. Momentos premeditados, momentos inminentes.
Hay momentos que salen de la nada, que llegan de sorpresa y cambian todos nuestros planes; momentos que no pensamos volverían, momentos que no esperamos en la melancolía, momentos que negábamos, momentos que estaban borrados; pero que cuando menos lo pensamos, momentos que aparecen, momentos insolentes.
Para todos los que están pasando por momentos de tristeza, porque para la felicidad no hay cura; Dios es fiel, amigo, Señor, Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente, Omnividente, y él nunca nos ha dejado solos, ni lo hará, mientras tengas claro que él es el Señor de tu vida.
Jesús también paso por momentos de suprema felicidad, y de absoluta tristeza; tanto que llego un momento en el que lloro lágrimas de sangre, cosa que ni tú ni yo hemos hecho. Por eso Jesús comprende exactamente nuestras lágrimas y nuestro dolor en esos, aquellos, o estos momentos. Si sientes que ya no puedes más, ve y póstrate ante Jesús, estoy seguro que él sabrá entender perfectamente lo que te pasa en este momento. Momentos amorosos, momentos solos.
Indiferentemente de quienes seamos, donde estemos, donde leamos esto; todos, absolutamente todos, estamos pasando por momentos; pueden ser felices, tristes, amargos, acompañados, solos, grandes, diminutos, lejanos, cercanos, pero son momentos. ¿Cómo estás en este momento? Te pido que mientras lloras, siente el abrazo poderoso de Dios que siempre ha estado y estará en todos tus momentos, a pesar de que creas que se ha ido y te ha dejado solo, a pesar de que no veas que esté actuando, Jesús siempre estará en todos estos momentos, en todos y en cada uno de ellos. Momentos callados, momentos silenciados.
Si en este momento sientes que ya no puedes más, ¡Detente por un momento!, arrodíllate y habla con Jesús, llora a su lado, llora en sus piernas, desahógate, dedica un momento para contarle porque en este momento te sientes así, que está pasando, que quieres, que no entiendes… y comienza a sentir como en ese momento todo se va dispersando, el sol comienza a salir, las nubes se alejan, la lluvia cesa, los pajaritos cantan; Dios ha pintado un nuevo día para ti, en este mismo momento, abre tus ojos y mira el firmamento, el cielo totalmente despejado, todo se ve con claridad… Jesús te dice: “Hijo mío, al igual que tú, yo también pase por momentos de angustia, yo también camine sintiendo que no podría más. Sé exactamente lo que estás pasando, se exactamente lo que estás viviendo, sé que ya no puedes más… pero ¡mírame a mí! Aquí estoy yo para ti, para comprenderte, para ayudarte, para alentarte a seguir adelante, para sostenerte, para amarte, para decirte que en todos y en cada uno, en los fáciles y en los difíciles, ahora, mucho más ahora, estoy en estos momentos a tu lado. Sé que me necesitas y nunca te dejaré, nunca te abandonaré. Confía en que yo estoy y estaré en todos tus momentos. Te amo”
A pesar de que no entendamos este momento, sigamos caminando, sigamos adelante, porque un día veremos a Dios y podremos correr hasta él y decirle, gritarle… “¡Gracias Dios por haber estado en todos esos momentos…!” y lloraremos abrazándolo para siempre.
“Gracias Dios por esos, aquellos y estos momentos, aunque no comprendamos lo que pasa ahora, aunque no entendamos muchas cosas, sabemos que tú estás a nuestro lado. Guíanos, tómanos de tu mano y no nos sueltes nunca, ayúdanos a ver más allá, y a entender cuál es el propósito con todo esto, aunque ahora no lo veamos, creemos. Gracias por todo. Gracias por ser nuestro Dios. Regálanos tu bendición absoluta ¡en este momento!”
Mientras Dios esté con nosotros en cada momento, seguiremos adelante; y yo no sé ustedes pero…
“…En cuanto a mí, te cantaré por la mañana; anunciaré a voz en cuello tu amor y tu poder. Pues tú has sido mi protección, mi refugio en MOMENTOS de angustia”
Salmo 59:16
Hay momentos inexplicables, hay momentos insuperables, hay momentos inalterables, hay momentos tristes, hay momentos inquebrantables, hay momentos felices, hay momentos especiales, hay momentos lindos, hay momentos memorables, hay momentos inolvidables, hay momentos anchos, hay momentos altos, hay momentos pequeños, hay momentos grandes, hay momentos tiernos y hay momentos dulces… como ahora.
Autor: Juan Carlos Vidal
Escrito para www.devocionaldiario.com
Popularity: 4% [?]
Nunca llegaré tarde
septiembre 25th, 2011 by AdminNunca llegaré tarde
Sé que pensaste que no llegaría; sé que aunque creías que lo haría, en algunos momentos dejaste de verlo; sé que en momentos gritaste pensando que no te escuchaba; sé que has dicho ¿Dónde estás?; sé que has mirado al firmamento tratando de verme; pero aunque mirabas para todas partes tratando de encontrarme, Yo Soy el que siempre he estado a tu lado, tan cerca de ti como para sentir los latidos de tu corazón. Y aquí estoy, hoy quiero decirte algo…
Hij@ mi@, muchas son las razones por las que has llorado últimamente, he visto tu lento caminar y tú esfuerzo por no dejarme, ni tomar otro camino, he sentido tus gritos, tu desesperación, he escuchado tu muchas palabras, algunas de reclamos, otras de ¿¡porque!? He visto todo lo que has hecho hasta hoy y con tristeza te digo, algunas me han herido y otras me han causado tristeza, ¿Por qué no crees en mí, aunque dices hacerlo?
Yo he estado a tu lado en cada momento, te he esforzado para que sigas adelante, te he sustentado para que no te falte nada, te he ayudado para que veas mi rostro aun en medio de la oscuridad, te he tendido mi mano y te he dicho “Aquí estoy ven y hablemos”; pero sé que en algunas veces no has podido verme a causa de tu ansiedad y desesperanza, pero aun así Yo he estado ahí para ti siempre, y aun me dices ¿Dónde estás?
¿Acaso crees que no lloro al ver que con todo mi poder he tratado de que me veas, pero parece que nunca lo harás? La lágrimas no solo son algo humano, también son Divinas, porque las lágrimas en muchos casos demuestran un amor profundo, y es por mi amor eterno hacia ti que lloro al ver que he estado siempre a tu lado pero parece que en los momentos que más dices necesitarme, no me ves y dices que Yo no estoy.
Como quieres que te diga, Hij@ mi@, que te Amo como nunca nadie jamás te Amará y que me deleito en ayudarte a seguir, me deleito en Amarte; si no fuera así no hubiera entregado a mi propio Hijo para que pudiéramos hablar y pudieras verme y aun pudieras estar conmigo por siempre; ¿acaso si tu tuvieras un hijo lo entregarías para que lo trataran de la forma en que trataron a mi Hijo Jesucristo?
Deja de mirar para otras partes y ¡Mírame! Yo estoy acá, vine hoy a ti, aunque tú no creas que sea posible, vine hoy a ti aunque no hayas creído todo este tiempo, aunque decías hacerlo, dudabas y aun dudas de que Yo sea Dios y que puedo hablarte donde sea, como sea y a la hora que quiera, a través de la persona que Yo elija para hacerlo; pero tus propios estándares han hecho que tú mismo limites mi querer hablarte, pensando que muchas cosas no pueden pasar, dime ¿Qué es imposible para mí? Yo Soy el que Soy y Yo Soy tú Dios, deja ya de hablar sin creer, de pensar sin creer, de orar sin creer; cree, porque para mí nada, absolutamente nada, es imposible.
He venido porque he visto tu dolor, y he decidido hablarte y decirte que estoy muy cerca de ti, más que tus propios latidos, más que tu corazón, más que tu sangre; vine para decirte que Te Amo Eternamente y que no mires más para otras partes, ven para que hablemos, si sientes que no puedes, yo te ayudo a seguir, pero ven hablemos, ven y háblame, ven y dime que es lo que necesitas, ven y háblame a cada momento; ¿porque sigues diciendo que soy tu Dios? pero no has entendido que Soy tu Dios, sigues creyendo que no puedo hacer ciertas cosas, sigues tú mismo limitándome, tratando de decir que puedo y que no puedo hacer.
Con amor quiero decirte que deja ya todo lo que te estorba, deja ya todo lo que te aparta poco a poco de mí, deja ya todo lo que sabes que no te está ayudando, deja ya todo lo que no te deja crecer; perdona, ve y perdona; ama, ve y ama, ayuda, ve y ayuda; deja ya todo lo que te causa un obstáculo; y si no puedes, ven que Yo sí puedo y te ayudo a hacerlo; pero ven, ¡ven! Yo estoy ahí, cerca muy cerca de ti.
Hoy vine especialmente para decirte, seca ya tus lágrimas, porque aunque no lo creyeras, vine a ayudarte, vine a mostrarte que mi poder es inalterable, imperecedero; vine a mostrarte que Yo Soy Omnipotente y mi poder está al alcance de tus manos; pero sobre todo vine para decirte que Te amo y en este mismo instante te abrazo con mis brazos; mis brazos te rodean; siente paz y tranquilidad; llora, pero llora de paz y de tranquilidad, llora para desahogarte, abrázame fuerte y siente mi amor por y para ti; siente cuanto te amo y no vuelvas a decir ¿Dónde estás?, no vuelvas a orar sin creer ni a pensar sin creer ni a hablar sin creer, porque Yo Soy el que estoy aquí abrazándote, y Yo Soy quien te ayudará siempre; ahora escucha esto… Toda tristeza ¡se va!, Todo dolor ¡se va!, toda enfermedad ¡se va!, recibe paz, recibe sanidad, recibe liberación, recibe fuerzas, recibe mi amor, y no vuelvas a pensar que estoy lejos y que me he ido de tu lado, porque nunca lo haré, a menos de que tú lo quieras; ¡Recibe sanidad! ¡Recibe liberación! ¡Recibe paz! ¡Recibe tranquilidad! ¡Recibe Fuerzas! ¡Más! ¡Más! ¡Recibe mi amor! ¡Abrázame! y siente mi amor, el que hoy he venido a mostrarte, es el mismo que te doy todos los días; seca las lágrimas de dolor, porque Yo he quitado todo eso de ti y te he dado paz, ¿la sientes? ¡Respóndeme! ¿La sientes?, ¿recibiste? ¡Respóndeme! ¿Recibiste?… Sigue adelante, Yo estoy contigo, nunca olvides que Yo estoy contigo y que estoy cerca muy cerca de ti, observándote, escuchándote y mirando lo que haces; no te preocupes por nada porque MI PROTECCIÓN VA CONTIGO, adelante, sigue adelante, y sigue luchando, YO VOY CONTIGO, Te Amo Hij@ Mi@, Bendiciones, Muchas Bendiciones; y sobre todo nunca olvides algo que muchos pero muchos han olvidado…
YO NUNCA LLEGARÉ TARDE
Autor: Juan Carlos Vidal
Escrito para www.devocionaldiario.com
Popularity: 10% [?]
Tú decides
septiembre 4th, 2011 by AdminTU DECIDES
¿Qué pasó ayer? ¿Qué sucedió anoche? ¿Por qué se ha ido la sonrisa de tu rostro? ¿Por qué tienes la cara agachada? ¿Hay algo que sacudió tu vida ayer, antier, o en días pasados? ¿Qué te pasa? Toma aire profundamente, sostén por un momento el aliento y mientras Dios te habla, siente como desde la el primer cabello de tu cabeza hasta el dedo más pequeño de tus pies, un aire especial recorre todo tu ser.
Nos levantamos cada mañana de cada precioso e inspirador día con el sol tocando nuestras mejillas, calentando nuestro cuerpo, y dándole gracias a Dios por permitirnos vivir un día más a su lado, organizamos todo y salimos a vivir lo inesperado, anhelando las grandes y maravillosas sorpresas de Dios. Tantas cosas pueden pasar en un solo día, cosas grandiosas, cosas inimaginables, cosas edificantes, cosas espectaculares; pero también pueden pasar cosas que golpean nuestro ser, torrentes de viento helado que agobian y congelan nuestra alma, las caídas.
Caer no es para nada chistoso, y más aún, porque cuando caemos no queremos mirar al cielo. Sentimos como si hubiera pasado un huracán sobre nosotros, y ni que decir sobre lo que siente nuestro espíritu del cual solo salen lágrimas, puños al aire, ira, frustración, y todo sentimiento del más doloroso fracaso que podamos tener en la vida, fallarle a Él.
Todos hemos sentido lo que es fallarle a Dios, todos hemos sentido eso. No podemos decir que alguno no le ha fallado a Dios y tampoco no la vamos a dar del más aleluya y el más pandereta, todos en su momento le hemos fallado a nuestro Padre Celestial y hemos sentido el sabor amargo de lo que pensamos es una “derrota”. Hoy, quizá hoy, vienes por ese motivo, porque sientes que le has fallado a Dios, porque tuviste una caída o una recaída que es bastante dolorosa y de la cual sientes no podrás volver a levantarte; hoy, quizá hoy, vienes a Dios con la vergüenza a flor de piel y con tu corazón en la mano, sin palabras, ni ganas, ni fuerzas; quizá hoy, vienes con una vida destrozada a causa de lo que ha pasado, y de lo que creíste ya habías vencido. Yo mismo sé que es sentirse de esa manera y sé que no es para nada bueno, al contrario se que duele más, mucho más de lo que dolería cualquier otra cosa en esta tierra. Sentir que le has fallado al Rey de Reyes es sentir que tu mundo se ha venido abajo, que nada podrá acercarte de nuevo a Él, cuando le habías prometido que no volvería a suceder. Estoy contigo de verdad yo sé que es eso y es por ese motivo que Dios coloca en mi, escribir estas líneas, porque Él sabe cuánto duele. Jesús sintió toda clase de dolor y Él más que nadie entiende cuanto nos duele fallarle a Dios.
El Enemigo busca y busca la forma de tirarnos a la lona, de hacernos caer para que no nos volvamos a levantar, él no se queda quieto y no quiere verte ni a ti, ni a mi caminando excelentemente con Dios, el buscará la forma de humillarte hasta que toques la arena con tus labios, y sé que es bastante difícil mantenerse erguido en algunos momentos y sentimos como flaqueamos y flaqueamos hasta la dolorosa caída.
Sé que hoy puedes estar llorando por el dolor que sientes, porque no paras de repetirle a Dios “perdóname”, sé que hoy estás aquí sintiendo como por tus venas corre el desespero de querer estar delante de Dios y decirle personalmente “Por favor Perdóname”…
Quiero que por un momento, allí donde estés, confieses este hermoso pasaje: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” 1 Juan 1:9 y con seguridad confieses este otro: “Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios lleno de amor, para que tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de la necesidad” Hebreos 4:16 y tengas la plena convicción que desde este mismo instante estás ahí, delante de su trono; dile todo lo que quieras, exprésale cuanto le amas, pídele con amor y humildad que te perdone, y prométele que por nada del mundo desistirás de seguir adelante si Él está contigo, y dile: “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3:14, después de haberle expresado cuanto le amas y de que hayas derramado tu corazón delante de Su Trono y Su Presencia, es hora de la Gran Renovación.
La hermosa y majestuosa Águila a los 40 años deberá tomar una seria y difícil decisión, ya que sus uñas, su pico y sus alas han envejecido, y volar se hace difícil para ella, digamos que no cumplen la función que deberían cumplir; por lo tanto el águila tiene solo dos alternativas: morir o enfrentar un proceso de renovación que durará 150 días, en el cual tiene que volar hasta lo más alto de una montaña, golpear su pico con la roca hasta lograr arrancarlo, luego con el nuevo pico que le crezca, desprenderá una a una sus uñas, y luego de que sus uñas comiencen a crecer, comenzará a sacar sus plumas viejas. Después de 5 meses saldrá hacia el famoso vuelo de renovación que le dará 30 años más de vida.
Hoy es el tiempo y el día que te renueves como el águila para que al final puedas dar el gran vuelo de renovación y tengas nuevas fuerzas. El proceso de renovación no es fácil, pero si Dios está contigo, ¿Quién contra ti?, e igual al águila será doloroso, pero estarás totalmente renovado y listo para volar sobre todo y ver las cosas desde el ángulo celestial.
Hoy es el día en el que tienes que arrancar de ti todas aquellas cosas que te pesan y no te dejan volar libre, tienes que desprender aquello que no te sirve para agarrar las bendiciones, tienes que quitar de tu boca toda mala cosa que a Dios no le agrade; es hora de la renovación, es hora de decirle a todo eso “¡Adiós, voy a alzar vuelo y vivir otros 30 años!”. Es hora de pedirle a Dios que renueve tu espíritu, tu ser, tu vida; es hora de decirle a Dios: “Dios, estoy list@ para la renovación”. ¡Ya! Quita todo eso que te ha hecho caer, de ti; quita toda carga, todo dolor y angustia, quita toda culpa y no permitas que Satanás te culpe por algo que Dios, estoy seguro, ya te perdonó; quita todo fracaso de ti, seca tus lágrimas. Es hora de que bebas de la copa de la victoria. Es hora de que seas renovado como el águila. Vivir o morir…
TU DECIDES
“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”
ISAIAS 40:31
Autor: Juan Carlos Vidal
Escrito para www.devocionaldiario.com
Popularity: 8% [?]
¡Respira!
agosto 30th, 2011 by Admin¡RESPIRA!
Las situaciones de tu vida se hacen cada vez más difíciles. Hasta hace poco creías que podrías soportarlo pero hoy estás convencido que tus fuerzas se están agotando y que en cualquier momento simplemente renunciarás. Tu pasos se hacen lentos, y mirando al horizonte, cada mañana, te preguntas que hacer para salir de todo esto. Sientes que nada cambiará, y mientras pasan los días tu angustia se hace más visible. Los latidos de tu corazón parecen martillazos en medio de tanta impotencia y confusión. Noches de lloro y de aflicción has pasado en los últimos días esperando a que en la mañana siguiente algo cambie. Sientes que tu cuerpo se estremece lleno de ira y desesperación. Sólo, y aunque el dolor sea tan severo, coloca todos tus sentidos en estas palabras que Dios quiere decirte.
Hay muchas y variadas situaciones de nuestra vida que merecen colgarse enmarcadas en la pared, porque significaron para nosotros un esfuerzo sobrehumano que quizás no quisimos dar, pero que teníamos que hacerlo porque de eso dependía nuestra vida y la de algunas personas.
Algunas veces esperamos que ciertas cosas pasen de la manera que queremos, y algunas otras quisiéramos que las horas pasaran más rápido que los segundos para estar ó quedar en el final de esa situación difícil sin tener que pasar por el proceso, pero eso no puede ser así.
Para algunas personas, lastimosamente; para algunas otras, afortunadamente; vivir el proceso es necesario. No sé por lo que estés pasando hoy, pero algo de lo que estoy seguro es que indiscutiblemente Dios lo usará para que confíes aun mas en él, para darte fuerza, para probarte, para enseñarte, para que tengas fe, y para que lo busques aún más a cada instante.
Sé que puedes decir: “Pero es que ya no aguanto más, ya no soy capaz, no veo que esté actuando”, se que puedes sentir impotencia porque ya quieres que todo termine y vivir el regocijo de una prueba superada, pero déjame decirte que aunque no lo creas eso no depende de Dios, sino de ti.
El pueblo de Israel, al salir de Egipto hacia la tierra prometida, tenía tan solo que caminar 3 días para llegar a Canaán; pero por su desobediencia, su falta de fe, de confianza, su idolatría, su forma de renegar contra Dios, y de menospreciar lo que él hizo; Dios los castigo a caminar 40 años, ¡40 años! Yo no sé qué tan sorprendente e impactante sea para ti, pero caminar 40 años hacia algún lugar en un viaje que solo dura 3 días es un castigo gigante. Sería como si salieras de tu casa para cualquier parte y en vez de demorarte 15 ó 30 minutos que duraría normalmente tu viaje, durara ¡10 ó 20 años! Este pasaje de la biblia en donde narra la travesía del pueblo de Israel por el desierto, entre muchas cosas, ilustra cuanto tiempo se puede demorar alguien para obtener una bendición, eso depende totalmente de ti. Si quieres que la bendición llegue pronto, entonces se obediente, agradecido, confía, ten fe, anhela eso que esperas, deléitate en el Señor, búscalo, habla con él y veras como comienzas a ver que todo cambia; pero si vas a hacer desobediente, desagradecid@, desconfiad@, sin fe, y cada día desistes más y más de aquello que tanto quieres, entonces déjame decirte que tu bendición se demorará años en llegar, quizás no 40, pero pueden pasar muchos años, y porque no, pueden ser mas de 40.
Comprendo que esas situación muchas veces te dejan sin aliento, y sientes que no puedes respirar, porque todos hemos pasado y pasaremos por ahí; pero lo importante no es estar y caminar, sino como lo hacemos y que sacamos de todo esto. Podemos salir de estas situaciones con las manos totalmente vacías, pero podemos también salir de ellas con las manos llenas y con una bendición de la mano de Dios. ¿Qué quieres tú? ¿Cómo quieres salir? ¿Qué te quieres llevar? Y antes de que respondas estas preguntas, déjame decirte que indiscutiblemente no va a ser fácil. Muchas personas creen que ser un verdadero cristiano es fácil y las cosas salen a pedir de boca, y no es así, ser un verdadero cristiano es muy difícil, tanto que pocos lo son verdaderamente, y pocos se comprometen a serlo. ¿Qué clase de cristiano quieres ser tú? Si dices que quieres ser un cristiano verdaderamente agradable a Dios, entonces prepara tu cruz y síguelo, porque muchos ya la tiraron a la mitad del camino y Dios ¡no necesita cristianos mediocres! Que pudiendo hacer lo bueno no lo hacen, lo cual les será contado como malo. Recuerda que Dios no pasará por inocente al culpable. Así que tienes que tener las cosas muy claras y entender que, aunque estas palabras sean algo duras y difíciles de masticar, muchas de las situaciones difíciles que vivimos es a causa de nuestros propios errores y es nuestra culpa, y algunas otras que no lo son, pero que merecen un esfuerzo igual. Por eso examínate para entender claramente si por lo que estás pasando no es culpa tuya, y si lo es, trata de componerlo con la ayuda de Dios. Por eso antes de ir donde Dios a decirle porque esto y porque lo otro, mira en tu interior para ver si quizás no tienes algo que ver en todo eso. Caminar de una forma recta con Dios es complicado, porque todos los días le fallamos en cualquier cosa, criticar, señalar, juzgar, hablar mal, criticar con el pensamiento; estas son cosas que también desagradan a Dios, entonces dime, ¿es fácil mantenerse agradable para Dios? a veces inconscientemente hacemos estas cosas y tenemos que estar atentos para pedirle perdón a Dios, cada vez que el Espíritu Santo nos diga que hicimos algo mal.
Pero hoy quiero decirte que, aunque a veces todo es tan difícil, aunque a veces gritamos en silencio y llamamos a Dios a gritos, aunque a veces apretamos los puños, arañamos el mantel, lloramos con tanta insistencia, nos duelen las situaciones, hoy estemos melancólicos y todo se torne tan pero tan difícil, tan pero tan nublado, tan pero tan impotente; ¡hay una esperanza! Y es que le servimos al único Dios que todo lo puede y para el cual nada es imposible, y Dios nunca llega tarde, él nunca nos dará algo que no podamos soportar y solo está esperando a que le creas tan solo un poco para él actuar.
En donde estés ahora, en el lugar donde estés, en el momento en el que leas esto, tan solo ¡RESPIRA! Y comienza a creer, tu bendición viene en camino, atráela, lucha por ella, no te la dejes quitar, ¡RESPIRA! No permitas que esto te derrote, no tires la toalla, no permitas que alguien más se lleve tu bendición, ¡RESPIRA! Aguanta un segundo y ¡RESPIRA! Sé que quizás en este momento en este momento tus lágrimas caen por no hallar una salida, por ver como se desmoronan tus sueños y que quizás todo lo que tenias planeado parece derrumbarse frente a ti, sé que quizás tantas cosas te abruman y tienes que hacer algo pronto ó sino todo será pero, sientes una carga muy pesada sobre ti.
Tu novi@ termino contigo; enfrentas la muerte de una persona a la cual querías mucho; tu espos@ te abandonó; tu novi@ ó tu esposa te engaño; estás luchando con alguna enfermedad; perdiste tu empleo y no tienes con que alimentar tus hijos ni con qué pagar deudas; te das cuenta que estás embarazada y quizás tu novio te abandonó y no sabes como decírselo a tus padres; la obligación de llevar tu sol@ una casa; tienes un pecado oculto el cual no has podido vencer; te sientes sol@, tienes que hacer algo, pero necesitas dinero para eso y no lo tienes; le fallaste a Dios; te echaron de tu casa; tus padres se separaron ó están a punto de hacerlo; tus padres no te quieren; te sientes muy triste… ¡RESPIRA! En este momento desahógate en Dios, suelta hasta tu última lágrima y ¡RESPIRA! Aunque te sientas demasiado impotente ¡RESPIRA! Cierra tus ojos por un momento y ¡RESPIRA! Inspira el aliento de Dios, que corra por tu sangre, por tus pulmones, por todo tu ser. No permitas que esto te venza, no te dejes tirar a la lona… ¡RESPIRA! Y siente que las fuerzas llegan, y que Dios ha venido hasta ti para decirte: “¡RESPIRA! Aquí estoy contigo, enjugando una a una tus lágrimas, y no estás solo, yo estoy contigo, no pienses que me he olvidado de ti, te he estado observando y hoy vengo a ti a decirte que tomes mi mano y sigamos adelante, yo estoy contigo, solo ¡RESPIRA!”
Permíteme orar por ti:
“Señor Y Padre Celestial, no sé por lo que la persona que lee esto está pasando, pero sé que indiscutiblemente te necesita a ti, por favor, Dios, provee para esa persona lo que necesita, sana su corazón y quita de ella todo aquello que esté estorbando para que tu bendición llegue sana todas sus heridas y bendice su vida, seca sus lágrimas y dale eso que tanto necesita y que tanto te ha pedido, extiende tu mano y ayúdale, perdónale, y esfuérzale para que pueda seguir adelante, dale ahora mismo nuevas fuerzas y permítele respirar tu aliento de vida, no permitas que su vida decaiga mas ó muera, y hazle entender que estás a su lado. Te pido que le bendigas, que le hables, y que te muestres a esta persona; haz un milagro en su vida y ayúdale a componer todas y cada una de las cosas que están mal en su vida; arregla todo aquello que necesita una solución pronta, y dale una respuesta en este mismo instante. Haz Señor Jesucristo que todas las cosas vuelvan a la normalidad si esa es tu voluntad, de no ser así que todo se componga según tu lo quieras, pero por favor, dale fuerzas y mas fuerzas a la persona que lee esto, ¡Desfibrilala! Antes de que su corazón deje de latir… ¡En el Nombre Poderoso de Jesús de Nazaret!, Amen, Amen y Amen”
“¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!”
Salmos 42:5
Autor: Juan Carlos Vidal
Escrito para www.devocionaldiario.com
Popularity: 8% [?]
Cómo si fuera el último día
agosto 14th, 2011 by Admin…Como si fuera el último día
“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;
Porque fuerte es como la muerte el amor;
Duros como el Seol los celos;
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama”
Cantares 8:6
Pasamos y pasamos tanto tiempo al lado de esa persona que decimos querer, pero realmente muchas veces no comprendemos que sucedería en nuestras vidas si esa persona llegara a faltar. De una mala manera confiamos y suponemos que esa persona siempre estará allí, pero no nos percatamos que es Dios quien decide hasta que hora, de que día, de que mes, de que año; esa persona estará con nosotros.
Esto es un grito de atención para aquellas personas que no ven a quien tienen a su lado, y una voz de comprensión para esas personas que son la otra cara de la relación.
Es cierto, el amor muchas veces no hace lo que queremos, y muchas veces termina cuando nosotros más lo necesitamos. El amor es impredecible algunas veces porque cuando creemos que ha llegado, se va; pero también es predecible porque sabemos que al irse el dolor llegará.
El amor se vuelve bastante complicado, yo he sido testigo de eso. Las espinas indolentes del sufrimiento tarjaron durante mucho tiempo mi piel y no solo superficialmente, sino también llegaron a socavar mi corazón permitiendo que las fuerzas se escaparan y mi alma estuviera sucumbiendo por la falta de visibilidad en el camino. En esos momentos ver hacia donde se va, no se puede; el dolor nubla, el sufrimiento ciega, y las lágrimas carcomen lentamente las ganas de seguir adelante, ralentiza los pasos y arrodilla la voluntad más decidida.
Tener a alguien no significa que no lo perderemos en algún momento, impredeciblemente el amor es así, pone a prueba hasta el más mínimo indicio de sentimiento, de palabras dichas, de promesas aceptadas. La prueba puede ser corta y fácil, pero también, y la mayoría de veces, es larga y dura.
El tesoro más grande es tener al lado a alguien con quien se puede contar el resto de la vida, aquella persona inigualable y que siempre nos dará lo que nunca muere, el amor necesario cuando ya todo esté abajo y nada nos logre poner arriba.
El amor tiene posibilidades; como la posibilidad infinita de cambiar el rumbo de las cosas, pero nunca lo hará por sí mismo; la decisión irrevocable es de quien se atreva a cambiar el destino. Una decisión que muchos contemplan, pero pocos ejecutan o aceptan.
Entrar por urgencias con un amor postrado en una camilla es bastante doloroso, afrontar el hecho de que ese mismo amor entró en un estado de coma profundo indefinido es aún más doloroso, pero permanecer sentado al lado de él en un cuarto baldío todos los días sin saber cuándo despertará o cuando será despertado, carcome el alma y los pedazos caen mientras el tiempo pasa indolente.
Es difícil tomar la decisión de hacer algo, pero no tiene ninguna excusa cuando aún existe amor.
Los cobardes frente al amor son muchos, pero los valientes y que tiene una felicidad admirable junto a sus parejas pocos, muy pocos. Ya no existen personas que sean capaces de luchar por amor, porque el amor se ha vuelto muy efímero e irrelevante. Hoy, la mentalidad de llegar a viejos y de compartirlo todo, es nada.
Cuando nos gusta alguien o cuando estamos en un noviazgo; pasamos días enteros junto a la mujer o al hombre que le pedimos a Dios que nos diera o que nos dé, pasamos tiempo con esa persona, pero muchas veces no nos constatamos de hacer realmente lo que esa persona quiere, le gusta, ama; no nos tomamos el tiempo de contemplarla, de acariciarla, de besarla, de demostrarle cuanto le amamos, cuanto no complacemos en servirle y dedicarle canciones, palabras, poemas, frases; de salir a caminar, a disfrutara de su presencia. Nos pasamos mucho tiempo pensando en tanta cosas, que al final del día solo tenemos un vago “hola” para la persona que decimos querer con toda nuestra alma, y ya cuando esa persona se va o ya no está, es cuando entendemos a cabalidad todo el tiempo que perdimos preocupándonos por nosotros mismos. ¿Es acaso eso lo que quieres que pase?
Hay amores y sentimientos que se enfrentan a la dura situación de la distancia, personas que se enamoran sin importar cuán lejos estén y cuanto tiempo pasará para verse, personas que se enamoran de un país a otro; aplaudo a esas personas que son capaces de esperar en el Señor para ver a la persona que aman algún día, aplaudo a esas personas que le oran a Dios y le entregan a esa persona pidiéndole la petición especial de que sea él quien la entregue en sus manos. No desapruebo esos sentimientos y amores en absoluto porque para Dios no hay fronteras, ni límites, ni distancias; los únicos que tenemos eso en nuestras mentes somos nosotros, y por eso es que muchas veces, con nuestros pensamientos, no dejamos actuar a Dios. ¡Quizá tu novia, y tu futura esposa, está en otro país! No cierres tu mente, cree en lo imposible para que Dios lo haga posible.
¡Por favor! Hombres y Mujeres de Dios, una relación, un sentimiento y un amor, son para alimentarlos, no pierdan aquello por lo cual sus parejas se enamoraron, no dejen de ser esas personas especiales que conquistaron a sus novias, no dejen de robar suspiros, nunca dejen de conquistar a la personas que quieres tener; y si la tienen, mucho menos pueden detenerse. El amor nunca se detiene, el amor se alimenta cada día como se alimenta a un bebe recién nacido. El amor siempre necesitará lechita caliente, y siempre querrá que le tomemos en brazos y se lo demos en un biberón.
¡Detente por un momento…! Siente los latidos de tu corazón… respira… y si tienes a esa persona a tu lado, dile cuanto la amas, dile cuán importante es para ti el que este aún hoy a tu lado, mírala a los ojos y dile lo más hermoso que puedas. Y si no está a tu lado, ¡llámala!, haz lo que tengas que hacer pero no dejes pasar este momento sin hacer esto. Dile que le amas, dile que te perdone aún cuando creas que no has hecho nada, pídele perdón solo por el hecho de haber olvidado quien es esa persona a tu lado y que sin ella tu vida se pondría triste. ¡Vamos, que esperas! ¡No me estás escuchando! Toma ese teléfono y llámala ¡ya!, tómala y abrázala; dile que es importante para ti, dile que le das Gracias a Dios por colocar a una persona tan hermosa a tu lado, dile que siempre estarás a su lado, dile que siempre serás su apoyo, dile algo tan profundo y hermoso que de sus ojos salgan lágrimas de alegría y felicidad absoluta, mírala, contémplala, invítala a salir, a comer, a disfrutar de un helado, dale tu tiempo, muere a ti desde ahora y dedícate a esa persona que quieres y amas. Interrumpe lo que estés haciendo y hazle saber cuánto la amas aún o cuanto quieres estar a su lado para siempre. Alimenta hoy ese amor especial, ese sentimiento. Y si por algún motivo estás disgustado con esa persona que quieres, o están enfadados y hace días que no se hablan, toma el teléfono o de la forma que puedas comunicarte con esa persona y si aún la amas, dile cuanta falta te hace, dile cuanto le extrañas, dile lo que sientes si no está a tu lado, dile que pasaría si llegas a perderla. Hazle saber que aun piensas en ella, a pesar de estar enojados. Haz lo que tengas que hacer pero no permitas que este devocional acabe sin hablar con esa persona. Pero si no es posible hacerlo, entonces prométele a Dios que lo harás apenas puedas; pero le pido al Señor Todopoderoso que en el Nombre de Jesús, cada una de las personas que lea este devocional pueda hacerlo en el mismo instante que lo estén leyendo y que no lo dejen para después.
Corre hacia esa persona, no la dejes escapar, no la dejes ir sin decirle que le amas como hace mucho no amabas, que es la persona que quieres toda la vida, que es la persona que le habías estado pidiendo a Dios, que es la persona por la que cada noche le has pedido a Dios que entregue en tus manos… ¡Vamos! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!
Ama y quiere a esa persona que está a tu lado, porque no sabes cuánto tiempo estará contigo. Toma tus mejores palabras y ve y exprésale con tu alma cuanto le amas…
“He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;
He aquí eres bella; tus ojos son como palomas.
He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce;
Nuestro lecho es de flores”.
Cantares 1:15-16
Valoren a quien tienen a su lado… Como si fuera el último día.
Autor: Juan Carlos Vidal
Escrito para www.devocionaldiario.com
Popularity: 5% [?]